lunes, 2 de septiembre de 2013

Capítulo 3

¡Hola!

Antes de empezar con el capítulo os habréis fijado en el libro que me estoy leyendo. Sí, lo sé, tenéis derecho a matarme por no haberlo leído antes, que si os soy sincera yo tampoco sé por qué no lo hice ._. Supongo que la película me lo ha recordado. Lo empecé el sábado y ya voy por la mitad >w< sí, me estoy convirtiendo en una nefilim que tiene sus "fangirleos" con Jace. Y dicho todo esto, ¡que empiece el capítulo 3!









CAPÍTULO 3


Abro los ojos con torpeza. Estoy tumbada en un suelo algo extraño. Me duele todo el cuerpo (sobretodo la cabeza), aún así, hago un gran esfuerzo para incorporarme. Cuando por fin estoy sentada, veo que estoy en un vehículo, en una furgoneta, para concretar. Oigo un sollozo a mi derecha y me giro. Sira me mira asustada; tiene los ojos rojos, como alguien que acaba de llorar. Frunzo un poco el ceño, no entiendo por qué está así. Entonces lo recuerdo: aquellas personas que estaban en el parking nos han secuestrado. Nunca me había imaginado que tendría que pasar por algo así. Llevo la vista a mi brazo izquierdo al recordar cómo Molly me clavaba la jeringuilla; ni siquiera se han preocupado en ponerme una tirita para detener el hilo de sangre que baja por mi brazo. «Pues claro, Malena, ¿cómo van a hacer eso? Son secuestradores, no médicos». Inmediatamente, me doy cuenta de que están a nuestro alrededor, observando mi reacción.

- Ahora que las dos estáis despiertas, ya podemos hablar, ¿no? -dice el líder, mirando a Sira y arqueando las cejas.


Ella lo mira enfadada y desvía la mirada hacia sus manos sin contestar a su pregunta.


- ¿Hablar?¿Hablar de qué? -suelto; me cabrea que después de lo que han hecho todavía les importe hablar.

- ¿Cómo os llamáis? -pregunta.

Lo miro con cara de incredulidad y digo:


- ¿Nos estás vacilando?


El hombre que va en el asiento del copiloto se empieza a reír como un loco. Me vuelvo hacía él para reprochárselo pero Molly no me deja.


- ¿No querréis que os llamemos "tú" todo el rato, verdad?


Sira y yo nos miramos en silencio hasta que finalmente ella responde.


- Me llamo Sira.


Todos dirigen sus miradas hacía mí y suspiro, resignada.


- Malena.


Molly esboza una sonrisa de autosuficiencia y el líder se limita a asentir. De repente siento curiosidad por saber cómo se llama porque no me siento muy cómoda llamándole líder, suena como si fueses su esclavo, aunque en nuestra situación parece que es lo que somos. Creo que se da cuenta de lo que estoy apunto de preguntarle y empieza a hablar con el compañero que tiene al lado. Lo dejo estar y me llevo las manos a la cabeza, que no para de palpitar.


- Hemos llegado. -informa el conductor.

Un hombre agarra a Sira por el brazo para que baje de la furgoneta, ella lo hace a regañadientes, y Molly hace lo mismo conmigo. 
Al poner el los pies en el suelo me tambaleo y caigo de rodillas, por suerte me ha dado tiempo de poner las manos.

- ¿Qué haces? Levántate. -ordena Molly.

- Me... me mareo... -grazno.

- Le duele la cabeza. Por el golpe. -dice el líder mientras me agarra por el brazo para ponerme en pie.

- ¡¿Que te duele la cabeza?!¡Díselo a mi nariz!

Levanto la mirada para ver quién ha dicho eso, ya que me ha llamado la atención el acento alemán. Ha sido el hombre al que antes le he roto la nariz; tiene la cara ensangrentada e intenta detener la sangre con un puñado de gasas que lleva en su mano.

- Lewis. -dice el líder en tono cortante. Y Lewis calla de inmediato.


Nos adentramos en un bosque por un estrecho camino hasta que llegamos a... ¿Qué es esto?¿Qué hacen estos edificios en medio del bosque? Me quedo mirando el paisaje asombrada. A mi izquierda hay tres edificios que creo que son almacenes, y a mi derecha hay cuatro más; el más cercano tiene unas escaleras que conducen a la puerta y está separado de los otros, que están juntos. En el medio, el camino está arreglado: es como si fuera una pequeña urbanización.
Entramos en el segundo edificio de la derecha. Parece el vestíbulo de un hospital pero, por la tabla periódica que hay en la pared y los pocos utensilios que puedo ver, se asemeja más a un laboratorio.

Sira y yo nos quedamos en el medio mientras los demás nos rodean. Me aferro a ella para no caer como antes.

- Adelante, Loki.

Un hombre sale del círculo de nuestro alrededor y se queda quieto frente a nosotras. Al observarlo mejor me doy cuenta de que es el que iba de copiloto, el que se ha reído. El color de sus ojos me deja atónita; son plateados. De repente, éste coge a Sira por el cuello y caigo al suelo. Me sube una ola de rabia, ya he caído suficientes veces por hoy. Me levanto como puedo y lanzo todo el peso de mi cuerpo contra Loki. Éste suelta a Sira al instante y después se dirige hacia mi, cogiéndome también por el cuello. Le clavo las uñas en el brazo tan fuerte como puedo, pero ni se inmuta. Después me suelta y vuelvo a caer al suelo. Fulmino a Loki con la mirada.

- Estaba en lo cierto. -dice éste, con una sonrisa que le hace parecer majareta.

El líder lo mira y le ordena que se vaya. A continuación, Lewis nos saca fuera del edificio y nos lleva hacia el siguiente. Éste resulta ser un apartamento normal y corriente. Hay una puerta que lleva a otra habitación igual que esta. Lewis me suelta y lleva a Sira al otro cuarto, después, cierra la puerta con llave y se vuelve con una mirada rabiosa.

- Ahora sabrás lo que se siente cuando te rompen la nariz. -pone una sonrisa burlona- Incluso te haré un favor.

Entonces el líder entra en la habitación con una bolsa de hielo en la mano. 

- Creí que te había advertido, Lewis. -sonríe, aunque se nota perfectamente el enfado en su voz.

Lewis resopla y se dispone a salir por la puerta pero antes de que lo haga él le pone una mano en el hombro y dice:

- Procura recordar por qué estamos aquí.

Asiente y se va. Me calmo un poco y me siento en la cama, ya que el mareo me acecha de nuevo.

- No te preocupes, se le pasará.

Se acerca a mí y me ofrece la bolsa de hielo. Lo observo como si se hubiera vuelto loco, pero la acepto.

- Gracias.

Me escuecen los ojos y creo que estoy apunto de explotar. Él se da cuenta y se dispone a marcharse, pero cuando llega al umbral se vuelve y dice:

- Me llamo Nick.

En cuanto cierra la puerta me tumbo en la cama con la cabeza apoyada sobre la bolsa de hielo y empiezo a llorar. Lloro todo lo que no he llorado desde que empezó toda esta locura hasta que, al final, me quedo dormida entre tantas lagrimas.


4 comentarios:

  1. Por fiin!! Pensaba que te habias ido o algo jajajajaja:) me encanta^^ pero son buenos... O malos ? Por que me lias jajajajaja besos!!

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    1. jajajaj Muchas gracias :P jajaja pues eso será sorpresa, sorpresa :3

      ¡Besos para ti también!

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  2. Ey,ey loca de divergente(te lo digo con cariño)! Ya sabes que me ha encantado el capítulo!! *^* Pero eres mala D: no me das ningún spoiler del siguiente T____T y siempre me dejas con la intrigaa!!*desesperación*
    Enn fin!! Tengo ganas de saber lo que pasa, así que ya sabes, A SEGUIR ESCRIBIENDO! :3

    NOTA: No dejes mucho rato mas a Sira dentro de la habitación esa que al final le entrará claustrofobia ._.

    Un abrazoooteee guapaa!!! >w<

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    1. Jajajaj Ya lo sé, que te tengo amargada (pero da igual, te acabaré enganchando y además te voy a arrastrar al cine a ver toooodas las películas) :P Claro que no porque es sorpresa, sorpresa O:)

      No pasa nada, ahora está dormidita igual que Malena :D

      ¡Otro para ti! X3

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