lunes, 26 de agosto de 2013

Capítulo 2

¡Hola!

Ahora que ya he resucitado otra vez después de ver el trailer de Divergente, aquí os traigo el segundo capítulo :P Este lo he hecho más largo que el primero y aviso de que tiene más jugo, por así decirlo. También he decidido que los capítulos los subiré los lunes. Y ahora a disfrutar del capi :)






CAPÍTULO 2


Mientras cenamos, Sira y yo hablamos sobre lo que vamos a hacer este verano. Hemos pensado en hacer excursiones al bosque, ir a un parque de atracciones, hacer una tarta de chocolate, ir a correr y a pasear, y muchísimas cosas más hasta que al final Sira dice divertida:

- Malena, las dos sabemos que no vamos a hacer todo eso.

Me quedo un rato en silencio.

- Cierto. -río, porque seguramente solo acabaremos haciendo cuatro de las muchas cosas que hemos dicho.

Mis padres, que se dedican a ver el telediario (al parecer han encontrado un bebé atrapado en unas tuberías), nos miran como si fuéramos una rareza humana pero no hago caso de ellos y escucho a mi hermano, Saúl, que vuelve a despotricar contra el gobierno de este país. «Ya empezamos», pienso.

- ¡Quieres callarte ya! -grita mi padre.
- Tengo derecho a decir lo que pienso. -dice Saúl, para mi sorpresa, muy tranquilo.

Antes de que la discusión continúe, mi madre dice:

- Callad.

Todos nos giramos hacia ella para observarla y vemos que mira la televisión muy fijamente, como se descuide es capaz de fulminarla. Está muy atenta a la noticia que están dando ahora.

- "...han conseguido descifrar la profecía maya descubierta hace un año en el Templo de las Inscripciones de Palenque, Chiapas: -dice el presentador; muestran una imagen de unos símbolos mayas (de la profecía, seguramente) y arriba de éstos la traducción en castellano.- Cuando todos los planetas se alineen con el Sol, los poderes de los especiales se desatarán y con ellos el caos llegará a este mundo."

Guardamos silencio. Mis padres se miran y se puede captar perfectamente el terror en sus ojos. Frunzo el ceño. Está claro que esta noticia está hecha para asustar a la gente, y pondría la mano en el fuego a que la profecía es mucho más larga de lo que nos quieren hacer creer, seguramente esa es la parte más "caótica". Sin embargo, ellos no son de los que se creen este tipo de cosas. Miro a Saúl y después a Sira, que están igual de extrañados que yo. Él, para quitarle hierro al asunto dice:

- Eso es una tontería más para asustarnos, como lo del 2012.
- Sí. -afirma Sira.

Mi madre vuelve la vista al plato y mi padre se bebe de golpe el vino que le quedaba en el vaso. Durante el resto de la cena nadie dice nada.

Me quedo dándole vueltas a la cabeza sobre la reacción de mis padres ante la noticia hasta que Sira interrumpe mis pensamientos.

- Oye, ¿y si vamos a dar una vuelta?
- ¿Ahora? -digo-. Pero si ya son las diez y media.
- ¡Qué más da! Será emocionante.

Suspiro y sonrío. Le brillan los ojos de la emoción. A ella le gustan mucho este tipo de "aventuras" y para qué mentir, a mi también.

- Vaaale.
- ¡Bien! - exclama.

Vamos a buscar a mi madre para decirle que queremos salir un rato.

- Mamá, vamos a dar una vuelta -está a punto de decirme que no pero yo no le dejo hacerlo-, te prometo que estaremos aquí a las once y cuarto.

Ella me mira pensativa hasta que al final accede y añade:

- Tened cuidado.
- Sí.-afirmo.



Nuestro pueblo es bastante grande, con unos doce mil habitantes aproximadamente. A decir verdad, no es que sea muy bonito. Lo único bonito que tenemos a simple vista es el río, aunque en realidad es uno de los más contaminados de nuestra comarca.

Llegamos al instituto y bajamos por un camino para llegar al pequeño parking que se encuentra entre la carretera y el campo. Vemos que al fondo hay un grupo de personas alrededor de una furgoneta negra. Nos miran y me da un escalofrío pero intento no darle importancia, cosa que no consigo. Nos apoyamos en el capó de un coche (el más alejado de esa furgoneta) y empezamos a charlar.

- Malena, ¿no te ha parecido un poco rara la reacción de tus padres por esa noticia?
- La verdad es que sí, no dejo de darle vueltas a la cabeza pensando en eso.
- En fin, a lo mejor les ha dado mala espina como a mí aquel grupito de allí... -dice, mirando hacia ellos.
- Tu también te has dado cuenta. -respondo.

Asiente y nos quedamos un rato en silencio hasta que digo:

- Cambiando de tema, ¿no te parece que esta noche el pueblo está muy oscuro?
- Pues sí. Me he fijado y solo están encendidas las farolas de la plaza, la del instituto y ésta de aquí.
- Qué raro...

A Sira le llega un mensaje al móvil. Mientras ella lo abre yo me giro hacia los de la furgoneta y nos están mirando; creo que no han dejado de hacerlo durante todo este rato. Veo que uno de ellos le dice algo a otro y éste les hace un movimiento de cabeza a cuatro hombres para que se marchen por el camino por donde hemos venido Sira y yo. Después, el que ha dado la orden se gira hacia nosotras y me mira fijamente. Como si fuera un acto reflejo, me vuelvo para hablar con Sira:

- ¿Quién es?
- Es Vanessa, dice que mañana han quedado para ir al cine y que si queremos ir. -responde.
- Ah -digo, pero cada segundo que pasa estoy más nerviosa-. Vámonos de aquí.

Sira me mira preocupada, mira al grupo y después vuelve a mirarme.

- Sí, mejor.

Bajamos del capó del coche y nos vamos por la carretera porque no me fío de aquellos cuatro que se han ido por el camino. Ya es muy tarde así que no corremos el riesgo de que nos atropellen, lo que me preocupa es esta oscuridad. Está tan oscuro que hasta las líneas blancas pintadas sobre el asfalto cuestan de ver. Esto no es normal.

Giramos a la derecha y a lo lejos vemos una luz. La farola del instituto. Al verla me relajo un poco pero vuelvo a alterarme cuando escucho unos pasos detrás nuestro, pasos de varias personas. Mis sospechas se confirman cuando los veo doblar la esquina. Sira y yo nos miramos aterradas.

- Corre.

Y sin pensárselo más, hace caso de mi orden y echa a correr igual que yo. No vuelvo la vista atrás porque no hace falta, se puede escuchar perfectamente cómo se aceleran los pasos detrás de nosotras. Ya estamos más cerca de la luz pero cuando vamos a girar a la izquierda para llegar al instituto, cuatro hombres nos bloquean el paso. Frenamos de golpe. Dos de ellos se ponen delante nuestro antes de que sigamos corriendo por la recta de la carretera y los otros dos se quedan donde están. Ahora entiendo el por qué aquel tipo les ha ordenado irse.

- Mierda. Mierda, joder, ¡mierda! -grito frustrada, apretando los puños para intentar controlarme.
- ¿No te han enseñado que decir palabrotas está mal? -dice una voz masculina.- Deberías tener más educación.

Sira y yo nos giramos al instante. Ya no me acordaba de que los teníamos detrás, siguiéndonos.

El chico que ha hablado es alto y algo musculoso, moreno y con los ojos verdes. Entonces me percato de que es el mismo chico que ha dado la orden a esos cuatro hombres, pero no me había dado cuenta de lo joven que es. Debe de tener unos dieciocho años y, por cómo se ha situado delante de todos los demás, diría que él es el líder.

- ¡Cállate! -le suelto.

Sonríe y, de repente, uno de los hombres agarra a Sira por detrás, levantándola del suelo. Ella grita y del susto se le ha caído el móvil. Ni siquiera le había dado tiempo de guardarlo por la tensión que llevábamos encima. Cuando voy a lanzarme contra el tipo que tiene a Sira, otro hombre me coge de la misma forma que a ella, pero antes de que pueda levantarme tomo impulso y le doy un cabezazo. Por el crujido que se ha escuchado y los gritos, debo de haberle roto la nariz. No hago caso del dolor que siento en la cabeza y me vuelvo hacia él para darle una patada en sus partes. El hombre cae al suelo. Oigo una risa detrás de mi y ni siquiera me da tiempo de girarme. El líder me agarra apretándome los brazos contra el cuerpo para que no pueda moverme, como si fuera un depredador. 

- Eres mala. -dice; noto su sonrisa justo en el punto que tengo dolorido.

Me revuelvo para intentar liberarme pero no puedo, es más fuerte de lo que creía. Grito de impotencia y sigo revolviéndome, sabiendo que no me servirá de nada. Entonces dejo de escuchar a Sira y me asusto todavía más.

- ¡Date prisa, Molly!

Molly. No me había fijado en que también había una mujer. La tengo delante, mirándome con una jeringa en la mano. Su pelo de color castaño rojizo hace que resalte más la expresión de ferocidad de su cara.

- ¿Qué le habéis hecho? -pregunto, con una evidente rabia en la voz.

La tal Molly se acerca más y responde:

- Lo mismo que a ti.

Entonces, sin pensárselo dos veces, me clava la jeringa en el brazo izquierdo y presiona el émbolo. Noto cómo el líquido empieza a correr por el interior de mi cuerpo. Comienzo a sentirme débil y a ver borroso. Segundos después, solo hay oscuridad.





4 comentarios:

  1. oh dio siempre me dejas igual!! la verdad es que escribes genaial jajaja y se te entiende mejor que ami jeje:) sube ya el tercero^^ enserio me a encantado!

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Jajaja! Es que me gusta dejar finales dramáticos XP Pues yo los entiendo bien los tuyos O.O ¡y muchas gracias! ^^

      Eliminar
  2. Uish! Con lo que me gustan a mi las cosas raras, la magia y las profrecías ¡uish! jajaja Oye tu también te has hecho socia de esa secta de escritoras malevolas que dejan finales tan CHAN CHAN CHAAN? Espero el siguiente cielo
    Un besoo :3

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Jajajaj ¡Sí! También me he hecho de esa secta :P
      ¡Otro beso para ti! :D

      Eliminar

Por favor, sed buenas personas y dejad vuestra opinión, por Tobias, por el Sinsajo, por el Ángel. ¡Gracias! :)